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Principios de prosperidad

Pr. Emir Fures

Texto: 3 Juan 2

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”

Introducción:

La Biblia es un libro de principios. Dios nos enseña que la familia funciona bien en base a observar principios; que la buena relación con las personas se basan en principios. Así también la prosperidad no es algo “mágico”, es decir la misma viene a nuestras vidas cuando ponemos en práctica los principios que Dios estableció es su Palabra.

Mencionaré a algunos personajes bíblicos de los cuales se dice que eran personas prósperas.

El primero de la lista se llama José; en Génesis 39: “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero…”. El segundo se llamó Salomón del cual la Biblia dice: “…y todo lo que se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado.” (2 Crónicas 7:11) El tercero de nuestra lista fue Daniel; en el capitulo 6 versículo 28 dice: “Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa”.

Voy a hablar de prosperidad integral. Lo aclaro porque cuando escuchamos la palabra prosperidad enseguida se viene a nuestra mente el avance en cuestiones materiales y monetarias, pero lo cierto que la prosperidad de Dios es mucho más que eso. Por esa razón es importante que prestemos atención a lo que escribe Juan a Gayo en el versículo que leímos al principio “…que tu seas prosperado en todas las cosas” es prosperidad integral. Lo que nos deja ver el texto es que el amigo de Juan el apóstol era próspero en su alma. Tengamos en cuenta que verdadera prosperidad del alma viene del fluir de una vida en el Espíritu.

A continuación veremos algunos principios de prosperidad que, leyendo encontramos en la Biblia:

1. En Josué 1:8 encontramos un principio valioso que nos ayudará a prosperar:

- La confesión o declaración de la Palabra (Palabra que debe ser guardada en el corazón y puesta en práctica en nuestro diario caminar como cristianos)

Romanos 10:8 dice: “Mas ¿Qué dice? Cerca de ti está la Palabra, en tu boca y en tu corazón”.

2 Corintios 4:13 dice: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”
Los versículos mencionados anteriormente están relacionados directamente con la fe y lo entendemos así: Si la Palabra está en nuestra boca y en nuestro corazón, nuestra prosperidad será el resultado de la confesión y dirección de esa Palabra que creímos.

Morris Cerullo escribe en su libro “La Batalla de la lengua”: “Si habla continuamente palabras negativas de temor, duda y desánimo, usted está dirigiendo el curso de su vida hacia el desaliento y la derrota. Si constantemente habla de sus problemas, enfermedades, carencia de dinero; usted continuará viviendo con sus problemas… Sin embargo, si usted toma el control de su lengua, se deshace de toda duda e incredulidad de su corazón y mente y empieza a llenar su boca de palabras llenas de fe y de la Palabra de Dios todopoderosa y empieza a confesarla, usted dirigirá el curso de su vida a vivir en victoria”.

(Lectura de Visión de Hill Yount. Página adicional a este bosquejo)

¿Qué estás confesando? ¿Tus limitaciones, tus necesidades, tu pobreza, tu miseria?
¡Es hora que creas la Palabra y confieses la Palabra para que toda limitación quede atrás y seas una persona próspera en Dios!

2. El segundo principio a tener en cuenta se encuentra en 2 Crónicas 20:20 y el texto dice: “…Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

-Debemos creer en el ministerio del cual estamos recibiendo ministración enseñanza y consejo.

No se puede prosperar cuando estamos dudando de la palabra que se nos ministra, no podemos prosperar cuando no consideramos confiables a los que se esfuerzan en impartirnos la Palabra de Dios. No podremos prosperar cuando estamos llenos de desconfianza e inseguridad acerca de los líderes que nos aconsejan.
-La viuda creyó a la palabra de Elías aunque su “propuesta profética” fuera extraña (1 Reyes 17:8-16)
- La viuda endeudada creyó a Eliseo y su liberación financiera fue un hecho (2 Reyes 4:1:7)

¿Estás dispuesto a creer en este ministerio? La respuesta es tuya. Deseamos que tu prosperidad sea un hecho y que los que no conocen a Cristo sean impactados por ver tu avance y sientan sed de Dios al comprobar que realmente sus divinas promesas se cumplen en tu vida y familia.

3. Dos versículos de Proverbios nos hacen ver el tercer principio que nos llevará por un camino próspero:

“Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza” (Proverbios11:24)
El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado” (11:25)

-La generosidad es una clave para tener prosperidad.

Dios no bendice a los miserables, a los que no dan porque creen que son demasiado pobres y a los que teniendo abundancia creen que tendrán menos si son generosos.

Creo que la palabra “generoso” no es aplicable a Dios porque su amor es sin medida ya que el dio la vida de su Hijo en sacrificio por nosotros. Por lo tanto nuestra generosidad para con la Obra del Señor y para con los necesitados, de verdad, soltará sobre nosotros y espíritu de avance y prosperidad.

4. Consideremos el cuarto principio que encontré en Las Escrituras en cuando a la prosperidad, leamos juntos Proverbios 13:4:
“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada”
Me gusta lo que dice la Biblia “Dios habla hoy”: “El perezoso desea y no consigue; el que trabaja, prospera”

- El que trabaja y lo hace con alegría y responsabilidad (Diligencia) será una persona próspera.

Estoy seguro que Dios no bendice a los vagos, a los haraganes y ociosos.
El predicador dijo: “Así, pues, he visto que no hay cosa mejor par el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte…” (Eclesiastés 3:22)
Pablo el apóstol recomendó a la iglesia de los Tesalonicenses: “También os rogamos, que amonestéis a los ociosos…” Parece que algunos cristianos fanáticos ante la “inminente venida del Señor” habían dejado sus responsabilidades y ni siquiera querían trabajar, eso lo encontramos en 2 Tesalonicenses 3:10-12 :
“Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan”.

Ejemplos: ¿Porqué no viniste a trabajar? ah es que sentí de ayunar… etc. (anécdotas de vagos).
¿Quieres prosperar? ¡Debes trabajar!

5. El quinto principio que voy a mencionar tiene que ver con la santidad de Dios y nuestra santidad personal.

El texto es Proverbios 28:
“El que encubre sus pecados no prosperará. Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”

- El verdadero arrepentimiento y la confesión de nuestros pecados traerá libertad en todos los órdenes de nuestra vida incluyendo el área financiera.

Hay pecados u ofensas a Dios que requieren arrepentimiento y confesión en oración delante de su presencia. En el Padre nuestro el Señor nos enseñó aquello de “Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben” (San Lucas 11:4). Pero también sabemos que hay pecados que deben ser confesados a nuestros líderes espirituales para que recibamos la ministración y el consejo oportuno para ser sanados espiritualmente y no volver a caer en los mismos pecados que nos llevarían a la ruina sino nos dejamos tratar. Algún pecado en particular puede llegar a ser una enfermedad espiritual que requiere tratamiento con la mejor medicina que es la Palabra de Dios en los labios de un líder ungido por Dios.

Debemos tener cuidado con abrirle el corazón a gente que no sabe guardar secretos. Por haber confesado situaciones a gente irresponsable, muchos hoy no están en las filias del Señor, porque se sintieron defraudados por aquellos en los que confiaron.

6. En sexto lugar hablaremos de lo importante que es que aprendamos a diezmar de nuestros ingresos financieros.

“Indefectiblemente diezmarás…” (Deuteronomio 14:22ª)

Este principio ha sido puesto en práctica muchos siglos antes de Cristo y aquellos que observaron el dar el 10 % de sus ganancias a Dios fueron hombres prósperos y sus generaciones fueron benditas.

Abraham diezmó (Génesis 15:18-20)

Jacob pactó con Dios prometiéndole los diezmos de todas sus ganancias (Génesis 28:20-22)

Jesús aprobó la práctica de dar los diezmos (San Mateo 23:23)

Entenderemos el principio de la bendición de diezmar leyendo Hebreos 7:5-7

- El desafío y la promesa de Dios para el que cree y practica este principio se encuentra en Malaquías 3: 10-12

El gran interrogante que nos debemos hacer es ¿A quién realmente le damos nuestros diezmos?

7. El séptimo principio de prosperidad del que vamos a hablar en esta ocasión tiene que ver con aquel mandamiento (El único que tiene promesa) el de la honra a los padres.
Éxodo 20:12 dice:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”

El apóstol Pablo en su enseñanza a los efesios les recuerda este mandamiento con estas palabras:

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien (Para que seas prosperado), y seas de larga vida sobre la tierra”

¿Como se interpreta la honra a los padres?

a. Honrar, entre otras cosas, es reconocer las cosas buenas que hemos recibido de ellos; debemos aprender a expresar con libertad nuestros sentimientos.

b. Honrar, también es hacerles buenos regalos y bendecidlos económicamente en la medida de nuestras posibilidades, si en nuestros hogares paternos hay necesidades.

8. Nos referiremos ahora al octavo principio de nuestro tema que es el “de la siembra y la cosecha”

“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” (2 Corintios 9:6)

a. Es importante sembrar en el terreno adecuado a fin de asegurar la cosecha, pues hay tierras improductivas.

b. La ley de la siembra y la cosecha funciona en todos los órdenes de la vida. Siembras amor y cosecharás… Siembra respeto y cosecharás…siembra indiferencia y cosecharás… siembra dinero (en buena tierra) y cosecharás…

9. El principio de la Buena Administración

“Así, pues téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” 1 Corintios 4:1

a. Buena administración no solo es medir los gastos, sino aprender de alguna manera a multiplicar los que Dios pone en nuestras manos (San Mateo 25:14-30.

b. Buena Administración está ligada a “sentido de responsabilidad”. Nadie más que vos y yo somos los responsables de que nuestra vida sea próspera.

No seamos de los que culpan a los demás o a las circunstancias por la falta de avance en nuestros asuntos personales.

10. El principio del buen oidor (Deuteronomio 28:1; Santiago 1:19 Eclesiastés 5:1, Apocalipsis 2:7)

a. Tenemos que aprender a escuchar a Dios

b. Tenemos que aprender a escuchar a los que les va bien y se sienten a gusto compartiendo cuáles son los secretos de su éxito.

c. Es importante pedir consejo a tiempo. Hay gente de Dios que sabe dar orientación en la guía del Espíritu Santo.

Conclusión:

Estos diez principios de prosperidad son importantísimos. Hay otros de los que podríamos hablar, pero los dejaremos para otra ocasión. Solo deseo que los expuestos te hayan traído luz y orientación para que conozcas la verdadera prosperidad conociendo primero al Dios que prospera de verdad.

Te bendigo.

Emir Fures

 



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